Se cumplen 20 años de una de las decisiones más perjudiciales para la ganadería argentina
Hace pocos días se cumplieron 20 años de una de las decisiones más perjudiciales para la ganadería argentina.
En marzo de 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se decidió cerrar las exportaciones de carne vacuna con la idea de frenar los precios en el mercado interno.
Pero la historia demostró que ese camino fue un error.
La medida terminó provocando la liquidación de millones de cabezas de ganado, el cierre de frigoríficos y la pérdida de miles de puestos de trabajo en toda la cadena productiva. El rodeo bovino argentino cayó drásticamente y el país perdió mercados internacionales que luego fueron ocupados por nuestros vecinos.
Mientras Argentina se cerraba, países como Brasil, Uruguay y Paraguay aprovecharon ese lugar en el mundo.
Las consecuencias se sintieron especialmente en el interior productivo: en los pueblos, en las familias ganaderas, en los pequeños productores que viven del trabajo en el campo.
Desde provincias ganaderas como Corrientes sabemos muy bien lo que significa cuando se toman decisiones desde un escritorio lejos de la realidad del productor.
La Argentina tiene todo para ser una potencia agroganadera.
Pero para lograrlo necesitamos políticas que acompañen al productor, que promuevan la producción y que entiendan que el campo no es el problema: es parte de la solución.
Porque cuando crece el campo, crece el interior y crece el país.








