Editorial por Ramón “Topeka” González: Mburucuyá, “Los Desarrollistas”
En la intersección de las calles Rivadavia y Berón de Astrada se levanta una vieja casona que hoy parece dormida bajo el polvo del tiempo (el de la foto). Sus paredes, gastadas por el sol y la lluvia, guardan silencios largos y memorias que ya casi nadie recuerda. Las ventanas cerradas y la puerta vencida por los años dejan ver apenas la sombra de lo que alguna vez fue un lugar lleno de voces, discusiones y sueños.
En otros tiempos allí funcionó un negocio, pero lo último que habitó esas paredes fue el comité del Movimiento de Integración y Desarrollo, más conocido en el pueblo como el M.I.D. Corrían los años ochenta, aquellos días intensos que siguieron al regreso de la democracia tras el largo invierno de la dictadura.
En Mburucuyá, como en tantos pueblos del país, la política era conversación cotidiana. En los bares, en las veredas y en las mesas familiares se discutía el destino del pueblo con la misma pasión con que se hablaba del clima o de la cosecha. Y en ese escenario el M.I.D. ocupaba un lugar especial.
No era el partido más grande, pero sí uno de los más codiciados. Los partidos tradicionales -el Partido Justicialista, el Partido Autonomista y el Partido Liberal de Corrientes- sabían que en cada elección el apoyo desarrollista podía inclinar la balanza. Por eso, en cada contienda, buscaban su alianza como quien busca una llave capaz de abrir la puerta de la intendencia.
A los afiliados o simpatizantes se los conocía en el pueblo con un nombre sencillo pero cargado de identidad: los Desarrollistas. Eran pocos, pero firmes. Se reconocían por su entusiasmo, por las reuniones en aquella casona y por el color verde que los identificaba.
Entre sus dirigentes locales más recordados estuvo el doctor Helman, un hombre de palabra pausada y convicciones firmes, que defendía las ideas del desarrollismo con la misma serenidad con que escuchaba a sus adversarios.
A nivel nacional, el faro de aquel movimiento era Arturo Frondizi, presidente de la Argentina entre 1958 y 1962 y fundador del M.I.D., quien predicaba la necesidad de modernizar el país, desarrollar la industria y abrir caminos hacia el progreso.
Pero el tiempo, que todo lo transforma, también pasó por el partido. Las generaciones cambiaron, los dirigentes se fueron apagando y las reuniones en la vieja casona dejaron de escucharse. Poco a poco, el M.I.D. en Mburucuyá fue quedando sin voces que sostuvieran aquella bandera verde.
Sin embargo, la historia a veces guarda pequeñas sorpresas. En las elecciones del año 2025, cuando muchos creían que aquel viejo partido era solo un recuerdo, el M.I.D. volvió a aparecer en las urnas del pueblo.
No fueron muchos votos: apenas (64) sesenta y cuatro.
Pero en un lugar donde la memoria todavía respira entre calles antiguas y casas viejas, esos 64 votos fueron como un susurro del pasado…
Como si desde aquella casona abandonada alguien todavía recordara que, alguna vez, allí también se soñó con el desarrollo y el futuro.
El cartel que figura en la parte superior, sobre la puerta de entrada de la casona, indicaba que allí funcionaba la casa partidaria del M.I.D.
Redacción:
Reliquias de mi pueblo
Por: Ramón Olímpides “Topeka” González
Foto/ Gráfica:
Juan Brian Verón - Locutor/ Periodista de Mburucuyá








