Mburucuyá: “Los ecos” de nuestro Festival Nacional Auténtico y Tradicional, nunca jamás se apagan


Primero definamos que significa la palabra “eco”: El eco, en sentido literario se refiere tanto a la figura retórica de repetición, como al recurso métrico donde el final de un verso se repite para formar uno nuevo, a menudo con sentido lúdico, satírico o misterioso. Deriva de la ninfa mitológica condenada a repetir las últimas palabras ajenas (o de diversas autorías).

En otras palabras, un eco jamás tiene un fin, y mucho menos se apaga, si tiene un tope o una resonancia.
Según la referencia literaria, así lo manifiesta: El eco, en resonancia sonora ocurre cuando una onda sonora viaja, rebota en una superficie dura y regresa, intensificándose si la frecuencia del sonido coincide con la frecuencia natural del entorno, creando una repetición sonora clara, amena y agradable.
Ahora que tenemos en claro el concepto y el significado de “eco”, podemos llegar a la conclusión de que en Mburucuyá: “Los ecos del Chamamé, Auténtico y Tradicional” permanecen vivos (y activos) durante todo el año.

En la cuna que vio nacer a grandes músicos y artistas de diversos géneros pero, haciendo foco principal, y centrándonos especialmente en el Chamamé, los ecos renacen y se repiten en cada enchamigada, en cada peña, en cada reunión familiar, durante todo el año, porque no va faltar una guitarreada o juntada de amigos donde no suene un Chamamé y seguramente será Auténtico y Tradicional.

Pero qué podemos esperar de una novata e inexperta comisión y/o organización que está dando sus primeros pasos, y por lo visto, porque para muestra solo falta un botón, no saben nada de Chamamé, de Cultura, de Turismo, de lo autóctono, de lo auténtico y de lo tradicional. Tal es el caso de que se dieron el lujo de titular en una noticia: “Se van apagando los ecos de nuestro Festival…”

Señores funcionarios, en Mburucuyá, los ecos del Festival, y obviamente del Chamamé permanecen vivos durante los 365 días del año, las 24 horas, y los 7 días de la semana, aunque para ustedes sea una carga, un gasto o un compromiso, ustedes (reitero, porque si, les hablo a ustedes señores funcionarios) ya asumieron sus roles en la función pública y deberán preservarlo con total responsabilidad (al Chamamé y por ende a nuestro Festival, porque es de todos).

Éste título no solo nos llamó la atención a nosotros como difusores chamameceros y como medio de comunicación que difunde en su 90% el género, lo preserva, lo protege y promociona, sino que también cayó muy gordo (mal) en músicos que aman y sienten pasión por el Chamamé, en su máxima expresión.

Para cerrar, a veces pensamos que el nivel de inmadurez y la falta de experiencia deberían servir para aprender de quienes nos dejaron un legado y nos dieron el ejemplo en años pasados, pero sólo sirven para sacar a luz la falta de compromiso por nuestro acervo cultural. Que Dios, el Chamamé y la Cultura se apiade de quienes hoy piensan que gobernar es solamente jurar en actos, fatuos, como címbalos que retiñen. Sin aportar valores, bienestar, ni amor real y genuino por Mburucuyá, convirtiendo la acción en algo vano y meramente superficial.